¿Qué más doloroso y desesperante que encontrarse frente a palabras encerradas sin salida, totalmente intimidadas por el miedo? Hubiera sido más factible enfrentarse a ellas, arrojarse al vacío sin temer los golpes que quedarse con el mal sabor de boca que generan las cuentas pendientes y las cosas sin decir; más muchas veces la razón se encarga de jugar a esconderlas y el corazón decide encontrarlas tarde.
La palabra es única, no se le debe temer, pero sí tenerle respeto.
Mucho respeto.
Una palabra puede simbolizar la destrucción entera de una civilización. Una palabra puede golpear al punto de matar a una persona. Una palabra puede descalificarte de tal modo que tu corazón se cae en ruinas. Pero también una palabra puede revitalizar tu vida y puede cambiar tu ánimo cada vez que te la dicen o la escuchás. Lo más hermoso en la vida no tiene nombre ni se puede describir fácilmente; el día que lo tengan, ya no será tan hermoso.
ResponderEliminarY las palabras pueden tardar bastante en aparecer, rara vez se presentan en el momento preciso. Por eso es lindo vivir la vida sin pensar en las palabras, simplemente en lo que se está viviendo o diciendo (no es lo mismo el qué que el cómo, hasta diría que este último vale más).
Ah, y ya que estamos me gustaría agregar cuáles son mi palabra menos favorita y favorita, como para sacarle jugo a la entrada: la palabra que más detesto es "penitencia", me parece horrible y terrible tanto en cómo suena como su significado; y mi palabra favorita es "sublime", es una palabra suave, alegre, relajante y con un significado que me encanta.
Saludos Gaby, cuidate mucho